¿Y la cuarentena para cuándo?

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Foto: tomada de WhatsApp. Avenida Alameda Reyes, Quibdó. Lunes 13 de abril de 2020.

Apenas ayer escribí sobre el asunto de la confirmación del primer caso de Covid-19 en Quibdó. Fue un llamado desenfrenado desde el alma a que le pongamos atención a lo que implica para nosotros esta situación. No escribo como autoridad, funcionaria, experta o ninguna etiqueta, porque afortunadamente estoy emprendiendo un camino para liberarme de muchas de ellas (y acumulado bastantes, algunas no tan decorosas que me ganó, imagino que a pulso, pero ni sé bien porqué) . Escribo porque me nace, escribo como ciudadana, habitante de esta región a la que pertenezco por derecho de nacimiento, tanto como por elección, pues decidí quedarme aquí, haciendo uso del privilegio de tener esa opción.

Entonces, apenas ayer escribí sobre el tema, desde la preocupación, desde el miedo, desde la conciencia de la gravedad de lo que está pasando, tanto por la presencia del virus, como por la capacidad de respuesta del departamento frente a él, como por la actitud de la ciudadanía, pues desde mi balcón veo el constante ir y venir de motos, personas caminando, niñas y niños jugando en la calle. Pero unas pocas horas de ese llamado desesperado, muy al estilo de los que saludan a los días, meses y años con un ¡sorpréndeme!, me embistió una foto de este lunes… ¿Pero qué rayos le pasó al lunes? (Me permito usar esta referencia, que me apropio del mundo del cine). El lunes me embistió con la sorpresa de ver a un medio Quibdó en la calle, en la avenida alameda, la ya casi eterna plaza de mercado no oficial, a la que se supone que no le dan permiso para estar ahí (esto parece otra cosa, de las que hacemos por gusto, sabiendo que no se debe).

Si bien somos una ciudad pequeña, en medio de esta circunstancia, incluso aplicando el pico y  cédula, quienes tienen el permiso de salir a las calles pueden verse como un grupo numeroso de personas, más de lo que en realidad son, pero adicionalmente a la medida de quedarse en casa hay otras que justamente le apuntan a la protección para los eventos en lo que sea necesario salir inevitablemente. Por lo que me pregunto, ¿alguien pensó en los mecanismos de control para verificar el cumplimiento de estas medidas? ¿Alguien pensó en las condiciones socioeconómicas y culturales de nuestro contexto? Lo pregunto porque bastante se oye decir en los escenarios de diagnóstico, de análisis, de reflexión y reunionitis con propósitos similares, para tratar los temas relacionados con nuestros pesares, que para todo tienen en cuenta nuestras condiciones sociales y culturales, que hay que adaptar las estrategias de intervención a nuestro contexto, que no se debe aplicar acá, así tal cual como en otras regiones del país. ¿Entonces qué pasó? ¿No es posible crear estrategias para que los pobladores del Chocó salgan a la calle a lo estrictamente necesario, pero cumpliendo con medidas que no solo son para la protección de sus vidas, sino la de los demás? , ¿Nadie tiene nada para decirle al sector comercial, a los tenderos, e incluso a los vendedores ambulantes y estacionarios, que no se van a quedar en casa porque no tienen otra opción que salir a rebuscar ?, ¿definitivamente nuestra única forma de ser solidarios es la caridad, el asistencialismo ?, ¿ya se dieron cuenta de que las donatones, teletones, maratones y todas esas tones que se inventan en estos momentos, en su mayoría tienen fines populistas y otros  “extraños” (ni tan extraños) intereses?

Estamos hablando de la importancia de analizar las medidas y adaptarlas a nuestra realidad. Ésa era la tarea por hacer. Era obvio que habría temas que serían de complejo tratamiento; es el caso de los decesos de familiares o amigos. ¿Además de sacar un decreto donde se limitan los velorios y funerales, no había nada más por hacer ?, ¿ya se dieron cuenta de que esto poco se está cumpliendo? Si no se cumple aquí en Quibdó, ¿qué pasará en las otras regiones?

Foto: tomada de Facebook. Pasajeros Asistentes a un funeral en Medio Atrato.

¿Dónde están pues esas consideraciones desde el gobierno nacional, para nuestras diferencias y para nuestra precariedad ?, ¿qué hace falta para que las autoridades locales realmente hagan respetar  las medidas o para revisar las estrategias de sensibilización y pedagogía? ¡Que no se nos note la colonialidad! Así como vamos, ¿la cuarentena para cuándo ?, ¿o acaso no queremos tener con quién armar los bundes en San Pacho?

Finalmente, no puedo pasar por alto a la ciudadanía, ¿estamos esperando que haya muertos tirados afuera de las casas, para salir a gritar que el gobierno tiene la culpa porque la corrupción y todas las otras letanías que ya sabemos, o vamos a poner de nuestra parte? Si no puede quedarse en casa, al menos ponga de su parte: use tapabocas, mantenga la distancia, respete los controles policiales, no visite a nadie, este no es el momento para aprovechar, así que evite eso del saludito de pasadita, así se de la familia, y tome las precauciones correspondientes al llegar a una casa como lavarse las manos, no entrar con los zapatos que usó en la calle o al menos desinfectarlos afuera, lave todos los artículos que compre, disponga de un solo lugar para ubicar el dinero y evite que las niñas y niños lo toquen, entre otras.

No escatime en precauciones. No sobran, al contrario, mientras sea para preservar la vida suya y de sus paisanos, haga todo lo que esté a su alcance y un poco más.

¿Y la cuarentena para cuándo?
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